Más allá del cielo y el infierno: la verdadera motivación de los creyentes
4. Februar 2025 · 6 Min. lesen

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Este artículo explora la motivación detrás de la fe: ¿Seguirías siendo cristiano si no existiera el cielo ni el infierno? ¿Querrías ir al cielo si Dios no estuviera allí, pero tuvieras todos tus amigos y comodidades? ¿Te basta con eso? Esta pregunta nos impulsa a reflexionar sobre la motivación detrás de nuestra fe. ¿Y cómo podemos comunicar eficazmente nuestra fe y nuestras motivaciones, especialmente en un mundo cada vez más secular? Aquí es donde entra en juego el papel del embajador en el cristianismo.
Excursus: El papel del embajador
En su libro *Tácticas: Un plan de juego para discutir tus convicciones cristianas*, Gregory Koukl describe el papel de los cristianos como embajadores. Destaca tres habilidades fundamentales que un buen embajador debe poseer:
- Contenido: Conocimiento de la Sagrada Escritura y del Evangelio.
- Método: La capacidad de utilizar las herramientas de un diplomático para expresarse con claridad y de manera persuasiva.
- Conducta: La encarnación del carácter de Cristo en el trato con los demás (con gentileza, con aprecio, …).
Una comunicación eficaz, como la de Cristo (especialmente en conversaciones con no creyentes), debe ser sazonada con sal (cf. Col 4:6). Nuestras interacciones, sobre todo al comienzo de una conversación con no creyentes, no deben asemejarse a un ataque militar, sino más bien a esfuerzos diplomáticos. Evite discusiones basadas en especulaciones insensatas (cf. 2 Tim 2:14, 23).
Déjale una piedra en el zapato
- No busques resultados inmediatos en cada conversación con incrédulos. A veces, el fruto aún no está maduro. Sé fiel al sembrar. Dios hará el resto.
- Ponte como meta darle a cada persona algo que les haga pensar y ocupe sus pensamientos de manera duradera, como una pequeña piedra en el zapato que no se pueda simplemente ignorar.
En la siguiente sección analizaremos más de cerca una cuestión:
"Si Dios no estuviera en el cielo y no existiera el infierno, ¿aún querrías ser cristiano?"
En primer lugar, es importante comprender la lógica de la pregunta. La suposición implícita es: sin pecado → sin infierno → sin necesidad de un salvador → sin necesidad de cristianismo.
Esta serie de suposiciones lleva a la conclusión de que el cristianismo se basa únicamente en la existencia del pecado y el infierno. Sin estos elementos, la necesidad de Cristo y del cristianismo parece desaparecer. Pero ¿es ese realmente el núcleo de la fe cristiana?
Antes de dar algunas respuestas a esta pregunta, es importante mencionar el siguiente punto.
Para responder eficazmente a estas preguntas y aclarar sus verdaderos motivos, es útil utilizar una técnica de preguntas específicas. Esta técnica ayuda a explorar las suposiciones y pensamientos de la otra persona sin ponerse inmediatamente a la defensiva. Mediante preguntas específicas, podemos cuestionar la lógica y los fundamentos de las afirmaciones de nuestro interlocutor, a la vez que fomentamos una conversación abierta y respetuosa.
Principios básicos de la táctica del interrogatorio
- Muestra curiosidad: haz preguntas para conocer más sobre la postura de tu interlocutor.
- Aclarar: Solicita explicaciones detalladas para asegurarte de entender correctamente las afirmaciones.
- Cuestionar: Hacer preguntas que descubran las contradicciones internas o debilidades en la argumentación de la persona con la que estás hablando.
Se adjunta un ejemplo de conversación:
"Si Dios no estuviera en el cielo y no existiera el infierno, ¿aún querrías ser cristiano?"
Paso 1: Mostrar curiosidad
Tú: «Esa es una pregunta interesante. ¿Qué quieres decir exactamente? ¿Por qué preguntas si la existencia del infierno influye en mi fe?»
Interlocutor: «Bueno, creo que mucha gente solo cree en Dios porque le teme al infierno. Si no existiera el infierno, no habría razón para creer en Dios».
Paso 2: Aclarar
Tú: «Ya veo. ¿Crees que el miedo al infierno es la principal motivación de la fe cristiana?»
Interlocutor: "Sí, al menos ese parece ser el caso para muchas personas".
Paso 3: Preguntas
Tú: "Eso es interesante. Suponiendo que no existiera el infierno, ¿cuál crees que sería la motivación más importante para que la gente creyera en Dios?"
Interlocutor: «Quizás se centrarían más en otros aspectos de la fe, como el cielo dorado o los valores morales».
Tú: “Hmmm… ¿Dirías que la relación con Dios mismo puede ser una parte importante de la fe cristiana?”
Interlocutor: "¡Tienes que decirme eso!"
Tú: “No fuimos salvos para una cosa —un lugar agradable llamado Cielo—, sino para una persona. ¡Aun así, desearíamos la clase de amistad con Dios que Él quiso para nosotros desde el principio! ¿Qué opinas de la idea de que la fe en Dios se basa en el amor y la confianza, en lugar del miedo? Para mí, la relación con Dios es el aspecto central de mi fe. La esperanza del Cielo y evitar el Infierno son aspectos, pero no son el núcleo de mi fe. ¿Crees que una fe basada únicamente en el miedo puede ser realmente profunda y plena?”
Nota: Estas preguntas, y otras similares, se basan en premisas falsas. Reducen la fe en Cristo a una mera transacción para evitar el castigo, lo cual no hace justicia a la verdadera naturaleza del cristianismo.
La esencia del cristianismo: relación en lugar de transacción
El cristianismo enseña que la humanidad fue creada para la comunión con Dios. La Caída y el pecado rompieron esta comunión. A través de Cristo, la reconciliación con Dios es posible. Esta restauración no se trata principalmente de evitar el castigo, sino de alcanzar un estado de unidad con Dios.
Una vida en Cristo: Una vida en Cristo significa ser parte de una nueva creación que comienza aquí y ahora y continúa por la eternidad. Esta comunión con Cristo es la verdadera esencia del cristianismo. El cielo no es solo una meta, sino una consecuencia de esta relación. Sin negar la existencia del infierno, el cristianismo enfatiza que la vida eterna con Dios tiene un valor infinito.
John Piper planteó una vez una pregunta provocadora: "¿Te gustaría ir al cielo si Dios no estuviera allí, pero sí todos tus amigos y todas las comodidades físicas que siempre has deseado? ¿Sería ese tu cielo?". Esta pregunta plantea un punto importante: el verdadero anhelo del corazón cristiano no son las bendiciones materiales, sino Dios mismo. Un cielo sin Dios, por lujoso que sea, no sería el verdadero cielo para un cristiano. Es la presencia de Dios lo que hace que el cielo sea lo que es.
Randy Alcorn describe una profunda verdad sobre el anhelo que Dios ha depositado en nosotros: “Una vida resucitada en un cuerpo resucitado con el Cristo resucitado en una tierra resucitada”. Nuestra esperanza y nuestra meta no es un lugar, sino una comunión renovada y perfecta con Cristo en una creación renovada.
C.S. Lewis también expresa este anhelo con gran belleza: «Si siento un anhelo interior que no se puede satisfacer con ninguna experiencia del mundo, la explicación más probable es que fui creado para otro mundo». Estas palabras de Lewis enfatizan que nuestro anhelo más profundo no se puede satisfacer con cosas terrenales, sino solo con la comunión con Dios en el mundo eterno.
La comunión con Cristo es el verdadero núcleo del cristianismo.
Ejemplos de la historia misionera
Dos misioneros del pasado que tenían un profundo anhelo de encontrar a Dios fueron David Brainerd y Amy Carmichael.
David Brainerd (1718-1747) fue un misionero estadounidense entre los nativos americanos de la América colonial. Sus diarios reflejan un profundo anhelo por Dios y una pasión ardiente por difundir el Evangelio. A pesar de una grave enfermedad y grandes dificultades, encontró su mayor alegría en la presencia de Dios. Sus escritos revelan una profunda experiencia de la presencia divina que le brindó fuerza y paz en medio de todos sus desafíos.
Amy Carmichael (1867–1951) fue una misionera irlandesa que pasó 55 años en la India, donde cuidó de niños vulnerables y fundó la Hermandad Dohnavur. Los escritos y poemas de Carmichael revelan una profunda e íntima relación con Dios. Rechazó cualquier idea de un paraíso cómodo y lujoso, enfatizando que el verdadero paraíso es donde Dios está presente. Su devoción y sacrificio dan testimonio de un amor que no está ligado a las circunstancias externas, sino a la presencia de Dios.
El verdadero paraíso es donde Dios está presente.
Conclusión
La pregunta: «Si no existiera el infierno, ¿seguirías siendo cristiano?» pasa por alto el propósito de la fe cristiana. No es el miedo al infierno lo que motiva principalmente a los cristianos, sino el amor a Cristo y el anhelo de una comunión profunda y eterna con Dios. Hemos sido salvados no para un lugar, sino para una persona.
Cristo es el centro de nuestra fe, y nuestra relación con Él moldea nuestra vida y nuestras aspiraciones. No son los lujos materiales del cielo, sino la presencia de Dios, lo que hace del cielo un lugar de plenitud suprema.
Para compartir esta profunda verdad, como cristianos debemos ser buenos embajadores. Esto implica conocer bien el evangelio, usar las herramientas diplomáticas con sabiduría y responder con amabilidad y amor. De esta manera, podemos, con respeto, poner piedras en el zapato de los no creyentes, haciéndoles preguntas reflexivas que los animen a reflexionar y los impulsen a examinar sus propias creencias. Esto ayuda a otros a descubrir la verdadera motivación y la esencia de la fe cristiana: la relación transformadora con Dios a través de Cristo.
Thomas Fenske
Municipio de Tellig
